martes, 20 de enero de 2026

Disfrutando de la observación de aves en Arrocampo y Monfragüe 27/04/2025.

Comparto hoy con vosotr@s impresiones y fotos de lo mucho que dio de sí un domingo primaveral en Monfragüe y aledaños. En compañía de Esteban y Manolo, la combinación de la experiencia y medios de este último con los pajarillos y pajarotes que se dejaron ver se encargaron de convertirlo en inolvidable.

Nos acercamos por la mañana al embalse de Arrocampo, próximo a Almaraz, y pertrechados de binoculares y telescopio, paramos en varios lugares por los que "nuestro guía" tiene querencia, conocedor de sus posibilidades en aquello de conseguir "jugosas observaciones".

Las vistas hacia Gredos desde el sur impresionan


Y éstas no tardaron en llegar, primero al observar una pajarera compartida por cigüeñas y lo que en principio parecían garcetas, que resultaron ser espátulas. 


Nido de cigüeña "solapando" uno de espátulas

A la espátula de la izqda se le ve bien
el pico, cuya forma le da nombre...

No pude "afotar", pero sí ver bien, prismáticos en mano, archibebes, andarríos, garceta grande y un morito.Ya con el telescopio se dejaron ver mejor varios tarros blancos, y otros limícolas.

La parada en la cola del embalse, que cuenta con varios "hides" a los que se puede acceder pidiendo las llaves en Saucedilla, nos dio mucho juego. No pasamos a por ellas, pero a pie de carretera pudimos observar varios calamones y garzas imperiales, especies ambas que llevaba mucho tiempo sin poder observar.

Entre los carrizos pudimos ver varios calamones y garzas imperiales

Garza imperial

Garceta grande

En la foto siguiente y en ésta se dejan ver algunos de
los numerosos galápagos leprosos que pueblan el embalse

Podéis comparar tamaños de tres ardeidas,
las garcetas grande y común y la garza real

Por la mañana también se dejaron ver otras especies muy demandadas, como aguilucho lagunero, águila perdicera (más de lejos de lo deseado) o cernícalo primilla (que anida en las "torres almenadas" de los depósitos de agua que salpican el lugar.

Más que satisfechos con lo visto por la mañana, y tras un primer encuentro con uno de los miradores más conocidos de Monfragüe, el de la Portilla del Tiétar, optamos por un prolongado descanso para comer y descansar en las horas que más apretaba el calor en la aliseda que hay junto a la fuente de los 3 caños. Mi tocayo ya tiene experiencia en estas visitas primaverales a Monfragüe, y no se me ocurre mejor sitio para estos menesteres dentro del parque nacional.

Meandro embalsado del Tiétar poco antes
de unir sus aguas con las del Tajo

Buitre negro

Luego nos acercamos a Villarreal de San Carlos a tomar un cafetillo y visitar el Centro de Visitantes y otras instalaciones, algunas de las cuáles no conocía y que ofrecen una perspectiva muy interesante de lo que es el Parque y sus pobladores. Me gustó especialmente el centro de animales naturalizados.

Ya con los calores menguando y tras conseguir aparcar cerca al segundo intento, nos acercamos al ineludible mirador del Salto del Gitano, donde se dejaron ver muy bien algunas de las especies más emblemáticas del Parque.

Cigüeña negra

La foto es muy mala, pero es otra cigüeña negra, incubando en el nido

Vimos muchos buitres leonados con sus crías al lado




Roquero solitario, un visitante frecuente del Salto del Gitano


A continuación llegaría el retorno hasta las proximidades del mirador de la Portilla del Tiétar tras alguna que otra breve parada, entre las que destacaría la del mirador de Tajadilla, que también nos ofrecieron muy buenas observaciones. 




Alimoche


Este alimoche tenía el nido muy cerquita del agua



Y va a ser allí, junto al mirador de la Portilla, donde llegue el colofón a un gran día, al poder contemplar a placer, ya cerca del atardecer, a una mamá de búho real, saliendo a saludarnos también una cría...

Buitre con su cría

Mamá búho

La foto es mala, pero se deja ver el pollo junto a la madre

Por si no teníamos bastante, también cruzó fugazmente un águila imperial sobre nuestras cabezas.

Era el broche final que, además, nos dejó disfrutar también de varios ciervos, especialmente al salir de sus escondites conforme se iba acercando la noche. 





Y en el capítulo de agradecimientos, tengo que decir que este día no hubiera sido así sin contar con la generosidad del amigo Manué. Quién tiene un amigo, tiene un tesoro, y ésta es una prueba palpable. Muchas gracias por todo.

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