miércoles, 19 de noviembre de 2014

Circular Béjar-Calzada de Béjar-Béjar 26/10/2014.

Hace ya unas semanitas que no salimos al monte, precisamente desde esta salida por los alrededores de Béjar en busca de los colores de otoño que ahora se encuentran en la zona en pleno esplendor y entonces se empezaban a mostrar tímidamente. La marcha quizás se quede un poco corta de recorrido para pasar todo el día, incluso con niños, pero pasa por lugares muy interesantes.

Empezamos en la parte baja de Béjar, en una zona donde produce cierta melancolía ver el estado de abandono en que se encuentran las numerosas fábricas textiles junto al río. Nos encaminamos por un bonito sendero entre castaños jóvenes que pronto pasa bajo el super-viaducto de la autovía de la Plata, probablemente el de más altura de todo su recorrido. El río Cuerpo de Hombre se estrecha tanto en el "Tranco del Diablo" que podría cruzarse de un salto..; desde nuestro camino no se aprecia bien, pero si la espectacularidad del lugar.






Al salir del bosque el paisaje no es tan atractivo, pero Calzada de Béjar aún conserva construcciones que hablan de la importancia histórica de la Vía de la Plata y del camino hacia Santiago que la sigue. Las construcciones más atractivas se concentran a ambos lados de la Vía, convertida en la calle principal. Como en tantos pueblos, el paso del tiempo sin una eficaz protección del patrimonio histórico hace que convivan elementos arquitectónicos de gran valía con reconstrucciones poco afortunadas. En los soportales que aguantan en pie se pueden ver retazos de suelo de piedra de hace mucho tiempo, e incluso pozos que eran algo usual antes y sorprenden ahora. No fluye el dinero que podría recuperar o al menos evitar la desaparición de estos rincones seguramente aún "vivos" por su propio abandono, pero algo van logrando el tirón del turismo rural y el buen hacer de los que permanecen en el pueblo... Como decían los Golpes Bajos en aquella mítica canción, ¡...malos tiempos para la lírica..!





Llama la atención una casa con una gran piedra sobre la entrada con una inscripción de hace siglos delante de la cual un par de columnas amenazan con desplomar el balcón ante la rotura entre sus fustes y capiteles...


Como la marcha lo permite, después de comer nos da tiempo a unos para echar una buena siesta y a otros, normalmente más menudos, para disfrutar de los columpios. Iniciamos el regreso a Béjar no sin antes visitar el enigmático fortín romano de Calzada de Béjar, del que apenas quedan en pie cuatro paredes, pero que en otros tiempos debió dar un gran servicio en la zona, protegiendo un buen tramo de la Vía de la Plata.



Tras un tramo de carretera, de nuevo entramos en un camino con algunos bonitos rincones que nos acerca a una zona con buenas vistas sobre Béjar, y tras descender para pasar el Cuerpo de Hombre de nuevo, acabamos merendando en su plaza Mayor y dando un pequeño paseo por la ciudad del que no he subido fotos, aunque, si os apetece, aquí tenéis unas cuantas de un paseo que di por ella en enero.






Y me despido con una foto de una  fachada donde se puede ver esa forma tan peculiar de proteger los edificios por estas tierras de las lluvias y vientos del Oeste utilizando tejas; me resultan muy fotogénicas.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Ura-Castroceniza 19/10/14.

Aprovechando el buen día y que estábamos pasando el finde en Lerma, me acerqué con la familia a un sitio mágico muy cerca de allí que hacía tiempo que no visitaba. Se trata del sendero que une las pequeñas localidades de Ura y Castroceniza a través de un pequeño desfiladero, muy fácil de caminar y rebosante de atractivos naturales.
Sabinas, bosque de ribera con sus galas otoñales, la caliza y los conglomerados rojizos de la zona, los buitres leonados sobre nuestras cabezas.., y ese pequeño río transparente de infausto nombre (Mataviejas) caminando a nuestro lado... No es de extrañar la gran cantidad de gente que eligió la zona para hacer senderismo... Os dejo unas estampas (son unas cuantas más que las que subí a mi FB...).
















viernes, 31 de octubre de 2014

Redes 11-13 de Octubre de 2014.

Perdonad los asiduos de este pedazo de bloggg (jua, jua) por haberme retrasado en subir las andanzas del puente del Pilar… Aunque las predicciones no garantizaban caminatas los tres días, al final aprovechamos los días como pocas veces, disfrutando de tres bonitas marchas, del acogedor albergue de Soto de Agues, que ya conocíamos, y como colofón de las pizzas, queso y chorizo a la brasa de la Parrilla de Cueva Deboyu. Todo ello preparado y supervisado por el amigo Carlos, que siempre nos sorprende con paisajes de primera cuando coincidimos con él en su tierra de acogida.

El primer día, tras “descargar” en el albergue, salimos desde Soto, sito a poco más de 400 m. de altura, por la pista de la ruta del Alba, para desviarnos pronto camino del Cogoyu, pico de algo más de 1200 m. con vistas espectaculares. Gran día también para disfrutar fotografiando setas, con el sol en todo lo alto después de varias jornadas lluviosas por estos lares.

Antes de subir al pico paramos a comer ya en el collado y David nos advirtió de la presencia de un águila real que algunos vimos a placer con los prismáticos.














El siguiente objetivo era otro pico de esta sierra, llamada Escrita o del Crespón, concretamente el Guanalón, con una altura similar al Cogoyu. Carlos decidió no continuar por la cresta, el acceso más rápido, dada la nutrida representación infantil de la expedición, y volvimos sobre nuestros pasos hasta un punto en que un dudoso sendero nos permitió introducirnos en un bosque de hayas “a la aventura” pero con GPS… Desde luego, si nos ve un helicóptero en los helechares antes de volver a salir a la cuerda, seguro que se acerca a ver que pasa…

A pesar de algún momento de incertidumbre, el atravesar el bosque por la umbría, con musgos, líquenes y hongos por todos los lados fue una gozada.













Llegamos por la cuerda cerca del Guanalón, descartando la ascensión por la hora, y bajamos al pueblo por un sendero que nos ofreció bunas vistas sobre las cercanas foces que atraviesa el Alba y sus afluentes y sobre gran parte de los concejos de Sobrescobio y Caso.




El domingo era el día con peores predicciones por lo que, armados de paraguas y chubasqueros, comenzamos la marcha a unos 700 m de altura en el pueblo de Pendones tomando el camino por el que se sube al Tiatordos, auténtico gurú de las montañas asturianas. El programa del día era muy ambicioso, con este pico y el Maciédome, ambos de más de 1900 m., como opciones para los más osados, dentro de una travesía circular atravesando foces y bosques maduros de hayas por el llamado cordal de Ponga.

El tiempo se complicó antes de llegar a la collada de los Acebos, y la incertidumbre hizo darse la vuelta a los Antonio’s, con la integrante más menuda de la expedición entre sus miembros.








En una majada camino del puerto vimos una fuente donde había un par de renacuajos ¿albinos?


El azar, sin embargo, quiso que dejara de llover “mucho” al llegar a ese punto, donde una familia equina vino a vernos. Descartamos la ascensión de los 400 o 500 m. que nos separaban del Tiatordos, en ese momento entre nieblas, y seguimos hacia una majada, tomando un precioso sendero que pronto se internaría en el bosque. Antes nos deleitamos con el paso de varios buitres bajo nuestras cabezas en un collado y, ya en el bosque, con el canto de un pito negro y una gran cantidad de hongos.













Comimos y nos abrigamos, pues bajó bastante la temperatura, en el centro del bosque, antes de salir de él  ya en la ladera sur del cordal; una corta ascensión nos llevaría al collado de Pandellanza. Buenas vistas sobre la zona de Tarna y sobre Picos de Europa, aunque las nubes no nos dejaran ver sus cumbres más altas. Descartamos también el Maciédome y bajamos hacia el Cascayal del Llagu, con una cabaña restaurada con unos caballos grabados en  su puerta, decoración que algunos ya habían visto en otros “mayaes”.









Tras descansar y disfrutar de alguna tímida aparición del Sol, bajamos por la foz del Congostín ya con la sidra del bar del pueblo como objetivo final. La foz nos recibió, como ya hizo la que atravesamos esta mañana camino del Tiatordos, con una buena dosis de barros  y charcos que superar. Por aquí nos encontramos con Antonio, que nos contó que se habían cruzado al darse la vuelta por la mañana con un grupo de excursionistas un poco raro camino del Tiatordos. Un par de días después Carlos nos mandaría un extracto periodístico que hablaba de su rescate por el SEPA tras haberse separado en dos grupos, uno de los cuales pasaría casi toda  la noche al raso.






Ya en Pendones volvía a llover, resguardándonos en el mejor sitio posible, el bar, y de la mejor manera, con unas sidras y un buen queso…

El último día nos tenía preparada Carlos una “marchita suave” para hacer hambre. Nos fuimos hasta la llamada Cueva Deboyu, monumento natural situado a unos 500 m. de altura; se trata de una cavidad kárstica excavada por el río Nalón a modo de túnel subterráneo natural.



Una subida constante junto al reguero de la Viciella nos llevaría a los que no quedamos en un “mayau” a mitad de camino hasta un collado a unos 1100 m., de nuevo con vistas impresionantes, en este caso hacia las laderas boscosas próximas a la Felguerina y Caleao.

Bonito camino con restos de empedrado en algunos tramos y con sorpresas como el encuentro con una rana bermeja, supongo que de distinta subespecie que la que vimos en Pirineos este verano, a la vista de las diferencias al comparar esta foto con la que subí en la otra entrada.














Ya muy cerca de cueva Deboyu pudimos ver un par de rebecos con los prismáticos y también apareció una pareja de águilas reales, una de las cuales tenía el mismo dibujo que la que vimos el primer día.




Despedida en la Parrilla argentina de Cueva Deboyu con una comida rica, rica.