miércoles, 28 de enero de 2015

Herguijuela-Riomalo-Meandro del Melero-Rebollar-Herguijuela 04/01/2015

Después de varias semanas sin poder actualizar este pedazo de blogggg se me amontona el trabajo, pues últimamente he tenido la suerte de compartir marchas muy atractivas de las que os iré poniendo al día poco a poco. Empiezo por ésta, con la que inauguramos la temporada del 2015. Nos desplazamos al sur de Salamanca, a Herguijuela, bonito pueblo serrano que nos recibió con ese olmo centenario que aún lucha por sobrevivir a la maldita grafiosis.


Desde allí empezamos a caminar rumbo a Riomalo por un camino balizado que pronto se separa del que se dirige a Fuente Mundo y la Rebollosa (camino este por el que pensamos volver por la tarde). Nuestra ruta va a la izquierda del valle del arroyo Cabril, que cada vez queda más abajo. Seguimos por la umbría de la llamada sierra del Castillo, y después de atravesar una gran mancha de alcornoques y con buenas vistas hacia los límites de las Batuecas iniciamos el descenso, atravesando algunas zonas donde la helada nocturna aún sigue dejando rastros.






Ya cerca de Riomalo cruzamos el arroyo Cabril y en el puente sobre el Alagón del pueblo tomamos un corto refrigerio y decidimos acercarnos al mirador del meandro del Melero a comer, a pesar de las protestas de los más menudos...




Según nos acercamos al meandro por la pista observamos varios buitres cicleando sobre nosotros, y nos choca especialmente que se trata en su mayoría de buitres negros.


Ya en el mirador, sesión fotográfica en uno de los "vista points" más impresionantes que conozco, con esa península tan característica donde se pueden ver corzos o ciervos pastando con relativa facilidad a primera o última hora del día, y con la nevada sierra de Béjar como telón de fondo.




Comida, minisiesta y sorpresa al ver el trazado de la llamada "verea de pescadores", itinerario que no conocíamos y que permite regresar a Riomalo por otro camino. Decidimos acercarnos a la verea como en los viejos tiempos, es decir saltando de roca en roca, para recorrer el tramo más bonito, con el meandro a nuestros pies.



Pero como los coches siguen en Herguijuela y los días ahora son cortos, pronto decidimos atrochar en busca del pueblo cuando la verea baja hacia el río.



Desde Riomalo nos dirigimos por un bonito sendero a Rebollosa, desde donde nos toca caminar dos o tres kilómetros por la carretera que viene de Herguijuela antes de enlazar con otro sendero que nos llevará hasta Fuente Mundo, pasando el arroyo por un nuevo puente de madera que acaba con los problemas que planteaba esta marcha en tiempos de lluvias.







Este tramo es de los más bonitos del recorrido, pero pronto nos pilla la noche, antes incluso de llegar a la fuente, lugar donde seguramente descansaban en otros tiempos los arrieros camino de las Hurdes. No podemos acercarnos a las ruinas del convento de Belén, cerca de aquí, pero aprovechamos la coyuntura nocturna para deleitarnos observando tritones ibéricos en las fuentes por las que pasamos. Como colofón a un buen día de campo, nos recibe una gran luna llena ya cerca del pueblo, cuyo bonito casco histórico atravesamos hasta el lugar donde dejamos los coches... Hasta pronto...




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Villuercas y Guadalupe. 6-8/12/2014.

El pasado puente de principios de diciembre nos desplazamos a tierras extremeñas; en principio teníamos idea de parar por Monfragüe, pero decidimos dedicar la mañana del sábado a visitar Trujillo, con lo que fuimos directos allí. Ya conocíamos la ciudad, pero merece la pena darse un garbeo por allí de vez en cuando. Me gusta especialmente su plaza mayor, con esos palacios de ventanas esquineras profusamente decoradas, o esa distribución algo anárquica de sus edificios y soportales, que a la vez le da un encanto especial. El paseo por el casco antiguo resultó muy ameno a lo que contribuyó el día soleado y el descubrimiento de rincones que no conocíamos, como la plaza donde está la alberca. Las vistas desde el castillo fueron espectaculares, con un aire muy limpio, sobre todo hacia  las montañas nevadas del Sistema Central, que parecen mucho más altas que desde la Meseta Norte.













Por la tarde nos aercamos al llamado Parque Periurbano de Moheda Alta, enclave privilegiado para la observación de grullas en esta época, y ya antes de llegar al Centro de Interpretación nos sorprendió la gran cantidad que vimos posadas y volando muy cerca de la carretera. Este parque, sito entre las dos provincias extremeñas, muy cerca del embalse de Orellana suele concentrar más de 60.000 en invierno. No solo nos sorprendieron las aves, sino la niebla, que hizo bajar las temperaturas durante nuestro paseo a pie hacia los observatorios próximos. La verdad es que desde ellos vimos las grullas demasiado lejos para nuestro gusto, y no tuvimos suerte con otras especies presentes en la zona como el bengalí rojo, los picos de coral o el elanio, pero valió la pena el paseo entre encinas a pesar del coche bakaladero con la música a todo trapo ¿? o los barros camineros...



Nos fuimos a dormir al albergue de Cañamero, algo justito en lo que a medios se refiere, pero más que suficiente para lo que buscábamos. Al día siguiente nos acercamos al Centro de Interpretación del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara donde nos informaron sobre la ruta que teníamos pensada y otras posibilidades. Partimos de Cañamero con idea de repetir una ruta que hicimos hace 10 años hasta Guadalupe. Un autobús regular nos permitiría regresar por la tarde-noche al lugar de partida.

Nos sorprendió "ingratamente" que no pudimos acceder al "Abuelo", castaño de grandes dimensiones más o menos a mitad de recorrido del que teníamos un buen recuerdo, al encontrarnos la zona vallada... Pero la marcha cuenta con otros alicientes, alguno incluso que nos pasó desapercibido la otra vez que estuvimos aquí, como la cueva chiquita de Cañamero, con sus pinturas rupestres. Como curiosidad, os diré que encontramos un escorpión debajo de una piedra en la zona donde paramos a comer.





Ya de bajada, el Monasterio de Guadalupe sorprende al ser visto por primera vez, con su soberbia construcción de gran tamaño en medio de un pueblo blanco desparramado por la ladera. Pasa la marcha también junto a una de las capillas donde paraban los peregrinos para rezar y contemplar el monasterio por primera vez, y en esta zona los castañares aún nos ofrecieron sus colores otoñales.Ya en la puebla entramos en la iglesia del monasterio y nos sorprendió una procesión.










El último día del puente Arturo y familia tuvieron que volver antes de lo pensado por culpa de los fríos y sus consecuencias, y el resto decidimos dedicar la mañana a conocer algo más del geoparque. Estuvimos por la mañana en Berzocana, desde donde caminamos hasta las cuevas de las Sábanas, de los Morales y de los Cabritos. En la primera de ellas los niños lo pasaron muy bien, al contar con dos accesos y recorrerla varias veces. Las tres cuevas son muy interesantes,  con pinturas prehistóricas y accesos pintorescos. De bajada volvimos a ver un tritón jaspeado que nos llamó la atención al subir, en una piscina a la que no teníamos acceso, donde ya no se movía como cuando lo vimos antes, seguramente por haber  pasado a mejor vida al no poder salir de la trampa donde había caído...




Después de tomarnos (algunos) unas cervecitas con sus correspondientes pinchos en la plaza del pueblo nos dirigimos con los coches a Cabañas del Castillo, pequeño pueblo con un emplazamiento privilegiado. Decidimos subir a comer a donde se encuentran los restos de la fortaleza, con vistas espectaculares hacia las Villuercas y las sierras de Gredos y el Barco, y con un río Almonte próximo a su nacimiento y la dehesa extremeña a nuestros pies. Comimos junto a lo que queda de la torre del Homenaje, junto a un cartel que avisa para "que no se tiren piedras al pueblo", situado bajo el cortado sobre el que ésta se encuentra.