miércoles, 27 de junio de 2018

Ruta de los miradores y del cedro centenario. Béjar 12/06/2018

Aprovechando la jornada festiva de la ciudad de Salamanca y el desplazamiento que tenía que hacer Lucía a Béjar por motivos laborales (allí no era fiesta) realicé en compañía del pequeño David esta bonita circular, corta pero con muchos alicientes.

La circular se queda en unos 8 kms. y se puede hacer en poco más de dos horas, aunque nosotros nos lo tomamos con calma, ampliándola un poco, y dedicamos gran parte de la mañana. Se pueden encontrar varias variantes en wikiloc, yo me decidí por ésta, compartida por Emilio el Frutas, con salida y meta en la fuente del lobo (nosotros nos desplazaríamos luego hasta el palacio de los Duques de Béjar para reunirnos con nuestra "chófer"que se tiraría currando toda la mañana mientras nosotros disfrutábamos caminando por bosques, viendo pájaros...).

La ruta se ve algo mal en la foto (está marcada en naranja),  ampliandola un poco la veréis mejor.

Salimos prontito, sobre las 9 de la mañana y pronto la lluvia caída durante la noche nos pasaría factura mojando pantalones, botas y forros al atravesar algunas zonas con senderos semiocultos por la vegetación.

Como cabía esperar, las más jugosas observaciones pajariles llegarían al principio...

Mito

Macho "cantor" de curruca carrasqueña

Una vez en el castañar, precioso con el verde vivo de las hojas nuevas por todos los lados, disfrutamos con el martilleo de los picos picapinos, el canto de todo tipo de aves y alguna jugosa observación más.


Si os fijáis bien, son dos mariposas "en plena faena"... Yo me di cuenta después,
al ver la foto... y contar cuatro antenas ;-)

Después de caminar una hora llegamos al curioso mirador "vintage" de los Galindo.




Poco después pasamos junto a unas flores espectaculares y nos tocará mojarnos de nuevo en algunos tramos donde se hace inevitable rozarse con grandes escobas.

Zapatos de cuco (Linaria triornithophora)

Por esta zona pasaremos junto a algunas fuentes donde se dejan ver tritones, aprovechando David para "estrenar" su cámarita tipo Gopro bajo el agua.

Sobre las 11 de la mañana llegaremos a la altura del cedro del Atlas centenario (de más de 150 años) que se encuentra en la llamada finca de la Francesa, que aún conserva retazos de un pasado floreciente...







Una alternativa interesante de regreso, de la que me informé más tarde es acercarse desde aquí a la cercana estación de ferrocarril de Béjar, y seguir la vía verde, arreglada no hace mucho, hasta el centro de la ciudad textil.

Tras un tentempié  enfilaremos por el camino de Sta. Ana hasta el parque del mismo nombre;  bonito camino, por cierto, con algunos tramos empedrados y buenas vistas sobre la ciudad de Béjar, coronada por  el palacio de los Duques de Béjar, punto final de la marcha de hoy.










Sobre las 12,30 llegamos al parque, donde se puede ver incluso una pequeña cascada, descansando un buen rato. Media hora después seguimos hacia el palacio, tramo éste del que no cuelgo muchas fotos para no repetirme con las de otras entradas de paseos por Béjar y su entorno.


Un cartel del parque con una ruta parecida a la que seguimos. Las alturas señaladas en el
perfil longitudinal confunden un poco, al no ser los tramos equidistantes
(donde dice 2000 m. debería decir 1100)...



Si lo hago del patio palaciego, donde no había entrado antes, y de algunas vistas desde sus proximidades; entre otros puntos de interés, se ve desde allí el cedro junto al que habíamos estado  unas horas antes.


Abajo, a la drcha. se aprecia la copa del cedro sobre los árboles que lo rodean.



Otro error, éste de bulto, en el otro cartel indicador que encontré junto al Palacio. En este caso indica que éste
 hizo entre los s. XI y XIII,cuando su fábrica se fecha entre los s. XVI y XVII. Posiblemente la
confusión se deba a que el castillo que allí se encontraba antes si se hiciera en época medieval.



jueves, 31 de mayo de 2018

Calzada mirandesa en bici 3.0 19-20/05/2018

Lo del título "tecnológico" es una coña que uno de los participantes usó repetidamente durante la excursión para referirse a la misma y su reflejo en este pedazo de blogggg... Viene bien para diferenciarla de la que compartí hace tres años, que podéis encontrar aquí. Fue entonces cuando descubrí esta bonita y completa actividad que parte de mis acompañantes suelen repetir anualmente... ¡por algo será..!

El recorrido ha sido muy parecido al que hicimos entonces, con pequeñas variaciones camino de Pereruela al principio y en la zona de Arribes el domingo por la mañana, donde hemos acompañado un nuevo tramo de "rivera"precioso entre Cozcurrita y Badilla.

En esta ocasión me he estrenado en el manejo de una cámara tipo "Gopro" que instalé en el manillar de la bici (sacrificando el transportín delantero...) y lo irregular del terreno me ha dado ciertos problemillas al no llevar el anclaje más apropiado. Aun así, he podido grabar videos con bastante buena resolución y "un día... o mes... de éstos", vamos, cuando aprenda, espero preparar un montaje digerible y cortito para compartir aquí...

De momento, sigo con el formato habitual, acompañando al relato algunas fotillos del trayecto que complementen las que compartí hace tres años.

Llegados desde Salamanca, dos en coche (los amigos Manolo y Javi) y otros dos en bus (el amigo José Ángel y yo mismo), salimos en bici de Zamora con muy buen tiempo, sobre las 10,30 h., y una hora más tarde, tras atravesar una zona de pistas donde la ruta sigue el recorrido del ramal del camino de Santiago que viene siguiendo la Ruta de la Plata empezaron las "jugosas" observaciones. En esa zona la combinación de lluvia y/o charcos con sus "prietas" arcillas puede causar problemas en las bicis (...que se lo digan a los acompañantes que participaron también en la última "Mirandesa" cuando, entre otros percances, se produjo un abandono por avería seria en la bici). Menos mal que el tiempo es bueno y no van a sorprendernos las tormentas...



Pudimos ver algún que otro aguilucho cenizo y un águila real (al regresar, por esta misma zona vimos otra ¿la misma? acosada por varios milanos intentando que se fuera a planear a otro lado).

Águila real.

Y según nos acercábamos a Pereruela,  primer punto de avituallamiento "oficial", el paisaje sayagueño empezaba ya a mostrarnos su traje de gala primaveral.


Sobre las 13 h. Pereruela nos recibe con una  cervecita y unos buenos pinchos, como manda la tradición.


Y media hora después nos encontramos ya cruzando el puente de los Urrietas, con su entorno mostrando un aspecto algo diferente al que encontramos hace tres años... eso sí, también espectacular...






Otra media hora de un pedaleo tranquilo nos separa de otro de los puntos calientes del recorrido, el medieval puente de Albañeza situado sobre otra bonita rivera que empieza a cubrirse de un manto de flores blancas cuyo nombre no está a la altura de la belleza que ofrecen (ranúnculos...).




Nidos de abejarucos junto a la rivera.


Y como también manda la tradición, será aquí donde paremos una horita para comer y descansar. Unos aprovecharán para sestear un rato y otros para dar una vuelta y fotografiar los alrededores...






De nuevo a lomos de ese gran invento de dos ruedas que no contamina y da salud tomamos rumbo a las casas de Albañeza y a Abelón; esta media hora antes de consumar una nueva parada "tradicional" en casa Tito, nos lleva por uno de los tramos más bonitos que en esta ocasión nos dejará algunas imágenes de ésas que se quedan en la memoria para siempre...


De las pocas peonías que encontramos en el camino...
Unos que van y otro que viene... "al galope"



Un pequeño desvío para evitar "humedades". Al regreso comprobamos que
no era necesario hacerlo, pero, no me importaría volver a este lugar...




No coincidimos como hace tres años con un final de etapa del Giro, pero si con una nueva victoria de Marc Márquez en moto GP. Como curiosidad, contaré que hubo alguien de los nuestros que se sentó plácidamente en una de las banquetas del mostrador y, al levantarse, comprobó que había "planchado" con sus posaderas un sombrero de paja de uno de los jugadores de mus que allí se encontraban..; el jugador no se dio cuenta, y el de los nuestros se mostró presto a recuperar la forma sombreril del artefacto que poco antes había utilizado como cojín, dejando el mismo donde lo había encontrado... ojos que no ven...

Poco menos de una hora nos llevará llegar a Torregamones, alternando tramos de pista con otros donde apenas se distingue un sendero.



Collalba gris





Cuando ya son las 18 h., a la salida del pueblo, paramos un buen rato a charlar con "el molinero", que se encuentra dando una vuelta con su nieta. Bonita la bici de muchos años que lleva consigo, y que le sigue llevando de un sitio a otro sin pedir nada a cambio...


Me acerco un rato a una charca y una fuente ubicadas en un gran prado donde pasta un caballo mientras sigue la cháchara. Parece ser que la zona ha sido limpiada y recuperada no hace mucho... Un trabajo bien hecho, sin duda.



Y enfilamos ya hacia tierras portuguesas, no sin antes acometer la "cima Coppi" que supone el acercamiento al Fuerte Viejo, mirador privilegiado sobre la ciudad de Miranda do Douro y los arribes que de aquella nos separan.


Antes de llegar al fuerte se obtienen vistas espectaculares
sobre el Planalto Mirandés desde el otro lado de la Raya...




En las caras se muestra a las claras el "sufrimiento" de los aventureros...


Este será el tramo más "enriscado", especialmente la bajada hacia la presa, donde tenemos que bajar de la bici varias veces.




Luego quedará la última subida en busca del Hostal donde nos quedaremos a pasar la noche, empinada pero sobre asfalto...

Ya en Miranda nos encontraremos con la familia de Javi y con el amigo Luis, que en esta ocasión no ha podido compartir la aventura por un pequeño percance con la bici hace poco. Echamos en falta a varios ausentes... alguno de los cuales se reunirá con nosotros al día siguiente compartiendo parte del recorrido de vuelta.

Pasadas las 19,30 h. llegamos a Miranda, y tras una duchita y un cambio de pertrechos seguimos cumpliendo con la tradición, dando un buen paseo a última hora de la tarde y cenando todos juntos en el Mirandés.

Durante el paseo nos encontramos con un mercadillo muy chulo en la plaza donde se encuentra el Monumento a los Mirandeses. Allí retornaremos después de dar buena cuenta de superbocks, postas, bacalhao y sobremesas, disfrutando de una actuación de un trío fadista que suena de maravilla.

Una gozada ver tanto nido de avión común en la ciudad que te traslada a otras épocas.




Y al día siguiente, tras un memorable desayuno-buffet nos despedimos de Clara, Marina y Luis, que se quedan con parte del peso que debíamos portar de vuelta, e iniciamos la operación retorno en busca de nuevos paisajes por los arribes zamoranos. Una vez dejado el asfalto camino de Badilla el paisaje se torna espectacular, con buenas vistas sobre el Arribe y el Planalto mirandés en medio de campos floridos donde destacan las lavandas y los bosquetes de encinas, empezando a dejarse ver algunos enebros de buen porte.


Sobre las 11,30 h.,  ya nos encontramos pasando los primeros pontones sobre las riveras "blancas" salpicadas de molinos que nos acompañarán un buen rato... Primero recorremos un tramo "nuevo" que nos lleva a Cozcurrita, descartando acercarnos a su enebral, como en principio pensábamos hacer, y enlazando con Badilla por un precioso camino "rivereño".

Pontones, ranúnculos, molinos, fresnos, verde primaveral,
un paisaje espectacular el que ofrecen las riveras...








Preciosas esas fuentes "romanas" acompañadas de bebederos para el ganado tallados en el granito. El entorno de ésta de Badilla estaba más limpio que hace tres años, como podéis comprobar a la vista de una foto similar que colgué entonces.



Poco después volveremos a atravesar varios prados sin caminos evidentes  y algunos callejos entre encinas... ¡preciosa esta zona, ya camino de Torregamones! (perdonad que me repita ;-)).



En Torregamones volveremos a ver los burros de raza zamorana-leonesa que ya salieron a saludarnos hace tres años, y charlaremos un rato con un paisano de boina raída que nos cuenta, entre otras cosas,  la larga vida de la bici que aún maneja con soltura bien pasados los 80 años...




Y en esta ocasión en vez de esperar para hacer un "avituallamiento" en Luelmo, lo haremos antes de llegar a Gamones, en la Quinta Mallada, un restaurante-complejo rural que ha recuperado un caserío con muy buen gusto...


Tras las cervecitas y los pinchos de tortilla nos enseñan un poco las instalaciones y cerca de las 13,30 h. continuamos nuestra ruta con idea de llegar a comer a Abelón, donde hemos quedado con el amigo Antonio, que viene en bici desde Zamora.


También hubo tiempo para parar el algún prado y acercarnos a disfrutar
de la belleza de las orquideas...



La aparición de alguna que otra nube lenticular nos hizo recordar otra travesía memorable que
compartimos algunos de los presentes, en este caso en la montaña, y que podéis ver aquí.


Contando ya con cinco unidades en vez de cuatro, y tras otro pequeño refrigerio en casa Tito decidimos acercarnos a comer de nuevo junto al puente de Albañeza, aunque sea más tarde de lo habitual. Pero antes de llegar al puente paramos en las casas de Albañeza, atraídos por lo que otrora fuera un buen caserío con capilla, palomar, casa principal con amplio patio... El abandono ha dado al traste con parte del palomar y desde fuera no se alcanzan a apreciar las partes nobles de sus edificios "principales", aunque, desde luego, el entorno en que se encuentran sigue siendo privilegiado.




Al buscar acomodo junto al puente  bien pasadas las 15,30 h. se dejará ver fugazmente una cigüeña negra que parece bajar también a comer a la rivera, y poco más tarde, mientras el resto del equipo disfruta de una buena siesta, yo doy una vuelta y "sorprendo" a un zorro que parece tener una dermatitis seria... ¿por la sarna?





Tras una hora de descanso continuamos camino de Pereruela, no sin antes pasar de nuevo por el bucólico puente de los Urrietas.




Como os comento al principio, me sorprenderá ver de nuevo un águila real por la zona, y también un alimoche desde bastante cerca.

Alimoche
Nos cruzaremos con un par de rebaños de ovejas, con alguna pequeña "discusión" con los mastines que cuidan del primero de ellos, y después de atravesar zonas "de pan llevar" donde aún se dejan ver las amapolas, llegamos a Zamora cerca de las 19 h., retornando a Salamanca todos nosotros en coche.




No incluyo mapa en esta ocasión, por ser muy similar al que podéis ver en la entrada de hace tres años, que podéis encontrar aquí. Y concluyo este relato agradeciendo a José Ángel su colaboración fotográfica (1, 20, 32, 45, 51, 52 y 57) en la entrada  y a Antonio el haberme prestado su bici para poder vivir y compartir esta experiencia.