jueves, 19 de octubre de 2017

Norte de Italia (y 5): Florencia y la Toscana.

El domingo 6 de agosto haremos un primer acercamiento a Florencia, tras haber tomado posesión a última hora de la tarde anterior de nuestro "chalet" en el camping Firenze procedentes de Bolonia. Dos "amplias" habitaciones, cada una con su baño y un espacio central muy coqueto y, lo que es más importante en los calurosos tiempos que nos ha tocado vivir en Italia, un par de buenas piscinas...

La primera visita la haremos usando el buen servicio de autobuses desde el camping, que te acercan al centro (está a 5 km.) en pocos minutos por 3 euros ida y vuelta, si mal no recuerdo.

Pasadas las 11 de la mañana, el autobús nos dejará junto al Arno, cerca del Ponte Vecchio, hacia donde caminaremos siguiendo el curso del río. Nos sorprenderá ver varias garcillas cangrejeras, como la que pudistéis ver en la primera entrada de esta serie del norte de Italia (la foto nº 10) compartiendo espacio con no pocas garzas reales...


Garza real
De camino al puente, junto al río se encuentran unas curiosas "estatuas" de animales varios que parecen hechas con ramas y cortezas de árboles. En la foto nº 7 de la primera entrada podéis ver una jirafa. Impresiona el puente con sus "casas" adosadas, y con su galería secreta usada por los Medicis para desplazarse entre sus palacios sin ser vistos por sus siervos...



Desde el Ponte Vecchio nos acercaremos a la Piazza della Signoria pasando antes junto a la Galleria degli Uffizi.


Ya en la plaza vamos a coincidir con una especie de actuación con trajes de época en recuerdo de los días de gloria del Renacimiento.


Mucha gente, pero ello no es óbice para que nos quedemos pasmados un buen rato observando las estatuas que se encuentran bajo la loggia y frente al palazzo Vecchio.

El David, de Miguel Ángel y Hercules y Caco, de Bandinelli

Perseo y Medusa, de Cellini. A su izqda. el grupo de Polixena, de Fedi


Hércules y el centauro Neso, de Juan de Bolonia.

En el centro Patroclo y Melenao, copia de una obra romana, como las de la drcha.

León de Vacca, copia de una obra romana... con David al fondo...

El Rapto de las Sabinas, de Juan de Bolonia.


Es cierto, casi todas las que encontramos son copias, cuyos originales pueden verse en distintos museos de la ciudad, pero se aprecia muy bien la calidad en todas ellas... Nos fallaría el Neptuno de la fontana del Nettuno, en restauración, como ya nos pasara en Bolonia... De lo malo malo, no nos debimos perder mucho, pues Miguel Ángel dijo al verla terminada: Ammannato, Ammannato, che bel marmo hai rovinato (Ammanato -Bartolomeo Ammanati, el autor- , qué bella pieza de mármol has echado a perder).

Tras un tentempié a mediodía, partimos hacia la Piazza del Duomo, no sin antes recrearnos un buen rato en el gran edificio de Orsanmichelle, en otro tiempo almacén de alimentos en previsión de posibles sitios de la ciudad, y con gran profusión de elementos escultóricos renacentistas subvencionados por distintos gremios a su alrededor.

San Jorge, de Donatello

En la iglesia situada en la planta baja sorprende no solo el precioso tabernáculo de Andrea Orcagna, sino las pinturas que cubren techumbres y muros.

Y al final de la atestada via Calzaiuoli nos topamos con el conjunto catedralicio, cuyos tres componentes, forrados de marmol blanco y verde sobre todo, rivalizan en belleza (la foto 20 de la primera entrada muestra un detalle de la portada del Duomo). Y, aunque estemos a ras de suelo, ya sorprenden las grandes dimensiones de la cúpula de la catedral.




Pasadas las 14 h. decidimos volver a comer a nuestro "chalet", y nos encaminamos a la parada del autobús del camping pasando junto al Palazzo del Bargello y la Badia Florentina, donde destaca su torre-campanario con un estilo románico-gótico, construída a principios del s. XIV. Vistas las torres de ambos monumentos desde el Campanile o la Cúpula de la Catedral, como podéis ver en la foto nº 14 de la primera entrada, impresionan.


Y ya cerca de la parada, pasamos por la enorme Piazza Santa Croce, con la llamativa portada de mármol de la iglesia del mismo nombre que, curiosamente, no es renacentista, sino del siglo XVIII, con una combinación de motivos basada en la que se encuentra en el tabernáculo de Orsanmichelle del que os hablé antes.



Y no será hasta ya cerca de las 8 de la tarde cuando continúe con mi reportaje fotográfico, después de un merecido descanso con siesta y/o baño piscinero incluídos. Nuestros sucesivos acercamientos a la ciudad los haremos en el Fiat Qube que alquilamos en Bérgamo, al comprobar que no había demasiados problemas para encontrar aparcamiento en la zona entre el camping y el centro. Nos acercaremos a la Piazzale Michelangelo, sita en Oltrarno, el barrio a la izqda. del Arno, desde el que se obtienen las mejores vistas de la ciudad.

Desde aquí si que se aprecian bien las dimensiones de la cúpula de Brunelleschi...


Tras una infructuosa visita a San Miniato al Monte (encontramos la iglesia medieval cerrada), regresamos al Piazzale donde una gran cantidad de gente se encuentra a la espera de ver el atardecer.

San Miniato al Monte






El momento mágico, el ambiente y las cambiantes vistas con la llegada de la noche harán que permanezcamos en la zona más de una hora, y bajaremos luego hacia el Ponte Vecchio, desde donde pasearemos, helado italiano en mano, hacia la catedral, pasando junto a la llamativa Loggia del Mercato Nuovo.


Como pasa en toda Europa, la iluminación de los monumentos no es tan "potente" como en España, pero más que suficiente para contemplar éstos desde otra perspectiva...


Y el lunes 7 de agosto vamos a ir a Siena, donde llegamos  ya cerca del mediodía. Su centro histórico medieval se publicita como el mejor conservado de Europa, y la verdad es que pasear por sus calles es una delicia... a pesar de la gran cantidad de gente en algunas zonas (la foto 17 de la primera entrada muestra una de ellas).

Nos va a sorprender una loggia, parecida a la de la Signoria, aunque mucho menor, y también el acceso lateral con un buen tramo de escaleras hacia la plaza de la catedral, culminandobajo un portal gótico.


La catedral, con su juego decorativo de mármoles verdes, blancos y rojos y su espectacular portada de mármol y mosaicos es una obra maestra del gótico italiano. Y  su cúpula, sobre una estructura octogonal, y la torre-campanario le van a la zaga... (en la foto nº 13 de la primera entrada podéis ver un detalle).


Y tras un corto paseo por sus estrechas calles, sobre las 13 h. llegamos a Il Campo,  la magnífica plaza en forma de concha rodeada de altos palacios donde destaca el Palazzo Pubblico con su alta torre del Mangia, y donde se celebran dos veces al año unas famosas carreras de caballos en la festividad conocida como Il Palio.





Un nuevo paseo nos llevará hasta el Jardín Botánico, en cuyas inmediaciones comeremos antes de volver al coche y dejar la ciudad.


Sobre las 14,45 h. partimos rumbo a San Gimigniano, viendo desde la autopista la impresionante ciudad medieval amurallada de Monteriggioni, que mantuvo en jaque a los florentinos en sus intentos de ampliar su territorio hasta una traición en 1554, que abriría sus puertas a los Medicis... Una lástima, pero no hay tiempo para ver todo...

También de camino pasaremos junto a algunos pueblos cuyo aspecto invita a hacer una parada, como Colle di Val d'Elsa, que habrá que dejar para otra ocasión...


Y una hora después de dejar Siena nos encontramos dejando el coche en uno de los parkings de las afueras de San Gimigniano, acercándonos al casco histórico, todo él peatonal.

Seguramente sea ésta una de las ciudades donde uno mejor puede hacerse una idea de cómo eran en la Edad Media, al conservarse muchas de las torres-fortaleza con las que mostraban su poderío los más pudientes en aquellos tiempos.


Su situación estratégica sobre una colina y el hecho de ser paso obligado para los peregrinos del norte de Europa camino de Roma supuso una gran pujanza económica en el Medievo.

Fatalmente debilitado, a mediados del s. XIV se puso bajo la protección de Florencia, preservándose una pequeña parte de sus 72 torres al no suponer ya ninguna amenaza sus dueños. En la actualidad quedan 13, pudiéndose subir a la Torre Grossa.


Esta ciudad de "rascacielos", donde no faltan incluso las llamadas "torres gemelas" mantiene también algunas iglesias medievales no muy espectaculares exteriormente, pero con pinturas muy interesantes en su interior, destacando Sant'Agostino y, sobre todo, la Collegiata.


Sant'Agostino


Interior de la Collegiata

Detalle de uno de sus muros. La foto 16 de la primera entrada es otro muy conocido
por lo "explicito" de la imagen de Noé ebrio

La Rocca, en la parte alta del pueblo, ofrece buenas vistas de éste, y hay un par de plazas, la del Duomo y, especialmente, la de la Cisterna que son preciosas, con altas casas, torres y palacios medievales a su alrededor. Una pena que encontráramos ésta última hasta arriba de gente y llena de chiringuitos... aunque esto también nos trajera alguna sorpresa como esta curiosa forma de preparar el cochino para la venta al por menor...










Sobre las 17,30 h. volvemos a Florencia, con tiempo para darnos un buen bañito reparador, sorprendernos con la "pajarera" de garcetas comunes y grandes que descubrimos al otro lado del Arno,  y disfrutar de las instalaciones del camping después de cenar.


El martes 8 lo tenemos marcado "en rojo", pues ha sido el único día de los posibles en que hemos conseguido entradas para subir a la cúpula de la catedral; pero esto será por la tarde, y por la mañana "madrugamos" algo más y sobre las 10,30 h. ya estamos camino de la plaza de la Catedral, con idea de hacer cola para entrar en ella. Cuando llegamos a la fila la Mater Familias queda en ella y los otros tres expedicionarios partimos al Museo dell'Opera del Duomo, incluído en el boleto de visita a la Catedral, Campanario y Baptisterio.


Este moderno edificio vale mucho la pena, y guarda originales muy valiosos, como el de las llamadas Puertas del Paraíso del Baptisterio en las que trabajó Ghiberti durante muchos años, una Pietà inacabada, quizá intencionadamente, de Miguel Ángel o maquetas de Brunelleschi de la Cúpula catedralicia.




Poco antes de mediodía entramos en Il Duomo, con un interior más austero de lo esperable, pero con unas dimensiones que hacen de la Catedral una de las mayores del mundo. Aprovechamos una visita guiada en español y nos sorprendemos según nos acercamos bajo la enorme cúpula.



Ya cerca de las 13 h. visitaremos el interior del Baptisterio, con unos mosaicos excepcionales del s. XIII y, tras sufrir una nueva cola, esta vez pequeña, subimos al Campanile de Giotto, con vistas espectaculares algo afeadas por la profusión de "barrotes" en la parte más alta.





Sobre las 14,30 retornamos a nuestro "chalet" pasando junto al museo del Bargello, y pudiendo ver el Cortile, un precioso patio medieval... donde tenían lugar las ejecuciones....

De nuevo dejaremos a nuestro lado Santa Croce, una de las iglesias más majestuosas de la ciudad que guarda obras artísticas impresionantes en su interior, como el monumento a Miguel Ángel, de Vasari, y donde descansan eminentes florentinos como el propio Miguel Ángel, Ghiberti o Maquiavelo.

Musha caló ;-)
Y cuando falta un cuarto de hora para las 7 de la tarde nos encontramos subiendo escaleras camino del mirador de la Cúpula de la Catedral, pasando por zonas donde se aprecia claramente la "doble cúpula" (en la foto 18 de la primera entrada se aprecia muy bien) que hizo posible esta obra de arte única , y también junto a las pinturas al fresco y al temple de Vasari y Zuccari que la cubren.



Las vistas desde arriba, sencillamente espectaculares, y más en el último turno de subida, que es el que hemos elegido...







Pasadas las 19,30 damos un nuevo paseo por la piazza del Duomo y nos acercamos luego a la piazza della Signoria, donde veremos llegar la noche y cenaremos... pasta, como no...







Sobre las 22 h. decidimos regresar dando un pequeño rodeo por el Ponte Vecchio, y al pasar por la plaza donde se encuentra la Galleria degli Uffizi nos sorprende un cuarteto de cuerda interpretando magistralmente clásicos de la Música Clásica, valga la redundancia.


Nos quedaremos un buen rato disfrutando del espectáculo antes de comprar unos heladitos junto al Ponte Vecchio y regresar al camping.


Es nuestra última noche allí y al día siguiente no tenemos la noche reservada, con lo que intentaremos quedarnos una noche más en el camping; no va a ser posible, por lo que decidimos buscar alojamiento una noche en Lucca antes de las dos últimas, que pasaremos en el lago de Como (Lecco) y Bérgamo.

El miércoles 9, tras dejar el coche en el parking de la Piazza Cesare Beccaria nos acercamos sobre las 11 h. a la Sinagoga próxima al mercado de San Ambrosio, cuyas dimensiones y buenas proporciones nos llamaron la atención desde la Cúpula (podéis verla en la foto nº 19 de la primera entrada de la serie...). No entraremos a ver el interior y el museo ebraico, pues la entrada resulta cara y nos llevaría demasiado tiempo, encaminándonos a la Piazza della Santissima Annunziata.

Considerada una de las más bellas de Florencia a pesar de estar un poco "dejada de la mano de Dios", con algunos edificios monumentales sin uso, alberga la iglesia de la Santissima Annunziata y el Ospedale degli Innocenti. En el centro de la plaza hay una estatua ecuestre del gran duque Fernando I, la última obra de Juan de Bolonia, fundida ya por uno de sus discípulos con el metal de un cañón capturado en Lepanto. Diseñado por Brunelleschi, como casi toda la plaza, el Ospedale presenta una loggia exterior porticada de bellas proporciones mejorada con los medallones de terracota vidriada con niños que anunciaban la función del edificio (el autor fue Andrea della Robbia). Podéis ver imágenes de la plaza y de uno de los medallones en las fotos 21 y 22 dela primera entrada.

Iglesia de la Santíssima Annunziata

Partimos hacia la plaza de la Catedral pasando por el Palazzo Medici-Riccardi, que muestra en sus esquinas y en su patio el original escudo de los Medicis, con sus 7 bolas, que hemos visto en tantos lugares durante todo el viaje.




También nos acercaremos a la iglesia de San Lorenzo y a las Cappelle Medicee, que esconden mucha belleza en su interior, pero no entraremos por razones de tiempo...


Y después de un tentempié y hacer algunas comprillas nos dirigimos a Santa Maria Novella, con una espectacular fachada acabada por Leon Battista Alberti en el s. XV que se ubica en una bonita plaza con cierto parecido a un circo romano donde los Medicis celebraban carreras de carros, costumbre que se mantuvo hasta mediados del XIX.



Y nuestro último objetivo florentino va a ser el Palazzo Pitti y el Giardino di Boboli, que esperamos que nos aporte cierto frescor en esta mañana calenturienta...


Entraremos en los jardines sobre las 13,30 y después de comer en su interior daremos un largo paseo por ellos, saliendo del recinto pasadas las 16 h. (la foto 23 de la primera entrada es de la "curiosa" fontana del Bachino).



Por fin pudimos ver una Fontana de Nettuno en todo su explendor,
tras los fiascos de las de las Piazzas della Signoria y Maggiore de Bolonia.


Gruta Buontalenti. En la foto 23 de la primera entrada tenéis un curioso detalle que, nada más verlo, me recordó el film "Piratas del Caribe"...


Cabeza de grandes dimensiones de una exposición itinerante.
Encontraremos otra muy parecida en el centro de la plaza del Anfiteatro de Lucca.

La curiosa fontana del Bacchino

Tras una parada de nuevo en el camping dándonos un buen bañito que nos sabe a gloria, partimos hacia Lucca, donde llegaremos cerca del atardecer, instalándonos en un céntrico apartamento que mira hacia los muros de lo que fue un anfiteatro, hoy convertido en una especie de Plaza Mayor. Nos dirigiremos luego a cenar a una pequeña trattoria, donde nos tratan estupendamente.

El jueves 10 será nuestro último día en la Toscana, y la mañana la dedicaremos a conocer Lucca... Las temperaturas han bajado, lo que es de agradecer, y parece que puede llover un poco. Como bien dice la guía Audi de National Geographic que traemos, "rodeada de murallas, la ciudad es tranquila y amable, y su corazón histórico, una atractiva mezcla de plazas, iglesias diminutas, museos y calles adoquinadas".

Al principio nos dejamos perder un poco por las calles del casco histórico, que marcan las murallas, y son compartidas básicamente por peatones y ciclistas.

Y a mediodía damos con la plaza donde se encuentra San Michele in Foro, levantada en 1070 sobre el antiguo foro romano. Presenta una original fachada con una especie de loggias con gran profusión de arcos y columnas a cuál más llamativa, que van a servir de modelo en otras iglesias.



Nuestra ruta nos lleva luego a la Piazza de San Martino, donde de nuevo nos sorprende la portada del Duomo. Su asimetría se debe al aprovechamiento de la parte baja de una torre-fortaleza como campanile. Construída la catedral también en el s. XI, el recubrimiento de la fachada no acabaría hasta mediados del XIII.





El símbolo del camino de peregrinación a Roma que se encuentra en la portada...

Desde lo alto del campanile se obtienen muy buenas vistas sobre la ciudad y sus monumentos principales, y también sobre los Alpes Apuanos que la rodean.

La torre de la familia Guinigi, con encinas en todo lo alto...




Antes de comer decidimos dar una vuelta a todo el recinto amurallado en carro-bici por un camino ajardinado que va sobre los baluartes. Esto nos permite obtener nuevas perspectivas y encontrarnos con algunas muestras artísticas temporales muy llamativas.





Es de destacar la vista que desde aquí se obtiene del palacio Pfanner, del s. XVII y de sus jardines, (podéis verla en la foto nº 28 de la primera entrada).

Tras una hora de paseo "ciclista" seguimos nuestro recorrido pedestre por bonitas calles (las fotos 25 y 27 de la primera entrada muestran dos de ellas)sorprendiendonos de cuando en cuando con  algún monumento recubierto de mármol que no viene en nuestra guía, espectaculares puertas de entrada al recinto o nuevas iglesias medievales. La de San Frediano, con un impresionante mosaico del s. XIII en su portada y una maciza torre románica será también espectacular.










San Frediano.

Bien pasadas las 15 h. retornamos al apartamento, no sin antes pasar por la circular Piazza dell'Anfiteatro, rebosante de terrazas.



Y ya cerca de las 6 de la tarde llegamos al coche, que tenemos aparcado "extramuros" (a solo 10 minutos a pie del centro) para evitar pagar un parking. Vamos a dedicar lo que queda del día y algo más a la cercana ciudad de Pisa.




Falta aún un cuarto de hora cuando ya estamos recorriendo a pie el Campo dei Miracoli, pero la espectacularidad de la torre inclinada nos retiene un tiempo precioso que hará imposible llegar a tiempo de conseguir entradas para entrar en la catedral... Pero no importa, el tiempo que hubiésemos estado dentro nos permite recrearnos más en el entorno, y la proximidad del atardecer augura buenas luces... Sin duda alguna, el conjunto monumental del Campo dei Miracoli es algo único. De nuevo se repiten esas loggias rebosantes de arcos y columnas que hemos visto en Lucca, y aquí lo hacen a lo grande, en el Battistero, en el Duomo, en la Torre Pendente. Incluso el cuarto gran monumento de la herbosa plaza, el Camposanto, rebosa de belleza (podéis verlo en la foto nº 28 de la primera entrada; las otras "adivinanzas pisanas" eran la 29, la 30 -Catedral-, la 31 -Sta. María della Spina-, la 32 -el Arno-, y la 33).




Estaremos más de hora y media en il Campo, disfrutando del atardecer y de las vistas (algunas "jugosas", como la de un halcón cazando palomas...).













Y antes de volver a Lucca decidimos dar un paseo hasta el centro histórico de la ciudad, pasando junto a la pequeña y preciosa iglesia de Santa María della Spina ya entre dos luces. Cuando nos encontremos en la Piazza dei Cavalieri la noche, la lluvia intermitente y la poca iluminación le darán un aspecto más bien lúgubre. Una última visión del Campo dei Miracoli con la lluvia cayendo con ganas por momentos, y regreso a dormir a Lucca... El complemento gráfico a este párrafo lo tenéis en las últimas fotos de la primera entrada de la serie (de la 29 a la 33). La otra de Pisa es la nº 24, en el interior del Camposanto del Campo dei Miracoli.

A las 11 de la noche estamos de nuevo en el apartamento, habiendo pasado fugazmente antes por la plaza del Anfiteatro, donde apenas van quedando ya turistas...


Algunos restos del anfiteatro romano aún pueden distinguirse en los muros de las casas del perímetro. En la foto nº 26 de la primera entrada, hecha desde la ventana de nuestro apartamento, se aprecia muy bien.

Y el viernes 11 tocará viajar hasta el lago di Como, pero madrugo antes que el resto de la family y entre las 7,30 y 8,30 h. aproximadamente me doy un buen paseo por una Lucca semivacía pero con mucho encanto...





Lo de los dos últimos días de nuestra estancia ya lo conocéis los asiduos del blog, y podéis encontrarlo aquí. El viernes nos "fallarán" las Cinque Terre, que reune a cinco de los pueblos más bonitos de Italia en una zona paradisíaca junto al Tirreno... (imposible dedicarle tan poco tiempo como teníamos, y más en Agosto y con retenciones nada más llegar a La Spezia...). Como el que no se consuela es porque no quiere,  de camino a Milán nos hacemos a la idea que por pueblos cuyo caserío nos resulta parecido... sin mar, eso sí. ;-)


Para finalizar, os dejo un mapa con  el recorrido y las poblaciones visitadas. Saludines a tod@s.